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viernes, 28 de agosto de 2009

Los reyes de la NBA y los que creen serlo (lista de más arrogantes). Parte II


En esta segunda parte me gustaría destacar dos equipos que crean mucha discrepancia respecto a la arrogancia de sus jugadores. En mi opinión ninguno de los dos equipos es arrogante, pero hay que ser un poco neutrales. Eso si, no os librareis de mi opinión. Me consero un valiene, un simple aficcionado Celtic se dispone a defender a Garnett. No seais duros con los comentarios después de leer esto:

Boston Celtics. ¿Por qué caen tan mal? ¿Que hacen para tener tantos enemigos? ¿Es envidia? Lo cierto es que alguno de los jugadores más odiados están aquí: Garnett, Sheed, etc. Vamos a ver la definición de arrogancia y a ver si después de esto lo entiendo mejor:

Arrogancia: “La arrogancia es una cualidad negativa que se refiere al excesivo orgullo de una persona en relación consigo misma. El adjetivo calificativo relativo a esta pasión es arrogante. Una persona arrogante tiende a exagerar, en general, su propia importancia.”
Es cierto que el primer adjetivo de los Celtics es orgullosos, pero no se refiere a la arrogancia, sino a la pasión, la lucha, el sacrificio, el darlo todo por esa camiseta verde, etc.

Kevin Garnett lo da todo en la cancha. A veces demasiado. Intimida a sus rivales y siempre juega al límite de lo reglamentario. Eso es pasión, ganas de ganar y, también hay que decirlo, juego sucio. Al estilo Bruce Bowen. Pero “Bruce Lee” no es arrogante. KG no va de chulo diciendo “aparta, que soy el mejor, porque yo lo valgo” ni cosas por el estilo. No tengo el placer de conocerlo fuera de la cancha, pero dicen que es un buen tipo. Y por las entrevistas que leo deja claro que lo único que le importa es ganar, sea de la manera que sea. Perdón si soy muy subjetivo y me dejo llevar por mis colores, pero yo lo veo así. Otra cosa es que es demsasiado violento y se debería controlar con sus piques, sobre todo con rookies. Es el MVP en el uso del Trash Taking desde que se fue el gran Gary Payton.

Recuerdo la mejor serie de Playoffs que vi en mi vida (Celtics-Bulls 2009) en el primer partido. Garnett estaba lesionado pero siempre al borde de la cancha. Ben Gordon pasa por de lado de Garnett y el Celtic le grita a menos de 30 centímetros, con la saliva en el labio. Esto le pone la testosterona a un aficcionado Celtic hasta los topes. O cuando Ray Allen mete el triple de la victoria y KG pone una cara con los labios indescriptible, pero que por desgracia no tengo documento gráfico. Si tengo del grito: Can you hear me now???


Pero por mucho que me pese voy a contar parte de su historial y ver que soy neutral, aunque esa mala leche de Garnett me encante:

Se deja llevar mucho por su pasión y a veces comete errores, como recriminarle a su compañero una mala actuación en pista de muy malas formas y dejando al compañero un poco tocado (ese compañero era Glen Davis). Big Baby parecía que iba a llorar. Era un calentón por un partido que no iba del todo bien, y eso un ganador como Kevin no lo soporta, aunque lo podía llevar de otra manera.

Discusiones continuas con sus compañeros de los T’Wolves, aunque lógicas porque sus compañeros eran unos blandengues. Pero que esperaba, teniendo de escudero a Wally Szczerbiak. Y también están ahí sus innumerables piques en pista, de los que caben destacar el que tuvo con Pau en su año rookie, o con Calderón. Abusa del Trash Talking, que usa para desestabilizar a sus rivales. Y lo consigue.

Algo en lo que todos debemos estar de acuerdo es que Garnett podía actuar de otra manera y no ser tan violento. Es muy pasional y bocazas.

Otro caso es el de Rasheed Wallace. También que se deja llevar por la pasión y no deja de ser un protestón. Este si es el más bocazas de todos. Pero tampoco va de chulo. Es un caso parecido al de Garnett, aunque quizás con menos pasión y más lengua. Es como si decimos que los míticos Bad Boys de Laimbeer eran arrogantes. Pues no, sólo jugaban duro con un único objetivo, ganar.

Y después están otros jugadores como Paul Pierce, Eddie House, etc. Que son igual de pasionales pero no juegan tan duro y son menos bocazas, por eso no son tan odiados ni tienen la etiqueta de arrogantes.

Otro equipo que también despierta “simpatías” son los Denver Nuggets. Por si estáis pensando que se me ven los colores, voy a defender también a los Nuggets, con los que no tengo nada.


En cierto sentido los Nuggets (los de este último año) se parecen a los Celtics. Por la pasión y el juego duro que usan. Entre los que caen mal están Melo, J.R. Smith, Danthay Jones o Kenyon Martin. Creo que hay una pequeña confusión entre arrogante y Bad Boy.

Carmelo Anthony ni juega duro ni se deja llevar por la pasión. Y en cambio cae mal. No es chulo. Es más, me parece uno de los jugadores más simpáticos de toda la NBA. Es un Bad Boy, pero de eso ya hay un artículo. Pero de arrogante, nada. Ojo, estoy hablando del 2009. En sus años anteriores me parecía chulo, arrogante y me caía mal. Pero entre los aires que respiró en Pekín tras ganar el Oro y la llegada de Billups ha madurado y cambiado radicalmente. Le dedicaré un artículo a este cambio radical.

J.R. Smith quizá sea algo más chulo, y por lo tanto arrogante. Este caso si puede pasar. No le pone pasión ni muchas ganas. Se le puede poner la etiqueta.

Danthay Jones. Este si le puso ganas el año pasado, jugando muy (o demasiado) duro, sobre todo defendiendo a Kobe. Pero para nada es creído ni nada por el estilo. No es arrogante.

Kenyon Martin también jugó demasiado duro el año pasado, y este si tiene un poco de chulería, pero no lo pondría en el club de los arrogantes.

Lo siento si se me vieron los colores, pero no lo puedo evitar. En definitiva: Garnett (juega muy duro y su gran defecto es que es muy violento y se deja llevar), Sheed (muy bocazas), Melo (para nada arrogante), Smith (arrogante), Jones (juega muy duro) y K-Mart (juega muy duro y es un poquito bocazas).

Habrá más partes de los más arrogantes. Por lo menos una más, ampliable a dos.

Gracias por leer todo esto. Y no seais duros conmigo.

martes, 11 de agosto de 2009

Los Bad Boys, nada que ver con los Pistons


En la actualidad se usa el término “Bad Boy” refiriéndose a jugadores rebeldes, indiferentemente de que formen parte de los Detroit Pistons o no. En estos días de la NBA hay varios “chicos malos”. Suelen cumplir este perfil: jugadores con problemas de indisciplina, malas relaciones con los árbitros, directivos, mandamases de la Liga, entrenadores, etc., problemas con la autoridad (multas por exceso de velocidad, alcohol o drogas son las más comunes); pero que compensan todos estos errores con un talento increíble. A continuación nombraré a algunos de los Bad Boys más destacados:

Antes de debutar en la NBA, en el 93, pasó cuatro meses en la cárcel (la condena original era de 15 años) por una pelea en una bolera en la que golpeó a una mujer con una silla en la cabeza. Más tarde, ya en la Liga, fue detenido por posesión de un arma y de marihuana. Multitud de multas por parte de la NBA (violando el incomprensible código de vestimenta) y de sus clubs (su especialidad es saltarse los entrenamientos). Incluso tuvo problemas en varios casinos, por mear en una papelera en uno y por fraude en otro. ¿No sabéis aún de quién hablo? Pues doy más pistas: MVP, máximo anotador, jugador mediático, etc., solo le falta el anillo. Seguro que ya sabéis de quién se trata desde la primera frase, pero por si acaso digo que esto que he contado es el historial delictivo de Allen Iverson. Su talento es indudable, tanto como sus gamberradas. AI comete un error, lo multan, el jugador se disculpa y le perdonan. Hasta ahora su talento compensaba sus errores con creces. Pero parece que hoy en día nadie confía en él. Que un tío de su talla no encuentre equipo es un sacrilegio, pero está sucediendo. Desde la cúpula de NBA Freaks se le desea que encuentre equipo y que gane su merecido anillo, porque las cosas se demuestran en la cancha y no fuera de ella, y AI en la cancha siempre cumple. Pero también se espera que siente de una vez la cabeza y madure. No siempre se puede ser el líder, y tiene que buscar el anillo. La frase “para ser suplente me retiro” está totalmente fuera de lugar.

Otro caso, aunque este más sangrante, es el de Stephon Marbury. Y es más sangrante porque comete los mismos errores que AI, pero está a años luz de la calidad de “The Answer” para compensarlo todo. “El mejor base del mundo” (palabras textuales de “Starbury”) no ha sido capaz de cambiar el destino de un equipo para bien (para mal sí, ya que entre él e Isiah acabaron de cargarse a los Knicks). Para cobrar más de 20 millones de dólares y negarse a jugar los hay que tener bien puestos. Al final arregló su finiquito y firmó por los Celtics, donde no lo hizo mal del todo y aportó defensa y dirección de juego. Después de rechazar la renovación por el mínimo y mirar el mercado parece que vuelve con el rabo entre las piernas ya que tampoco nadie confía en él. Pero a Ainge no le gustó el gesto y a día de hoy está sondeando otros bases en el mercado.

Hay equipos que acumularon en sus filas a varios Bad Boys y ya se hacen famosos por eso. Los Knicks, además de tener a Marbury, también contaron antes con otro mítico Bad Boy, Latrell Sprewell. Se ganó el título por pegarle un puñetazo a su entrenador PJ Carlesimo. Eso fue en su época con los Warriors y lo sancionaron con 82 partidos. Intentó volver a ganarse el cariño y la confianza del público a base de buen baloncesto y se fue a los Knicks. Lo hizo bien y se fue a los T’Wolves, haciendo una gran campaña junto a Garnett o Cassell. Después llegaría su famosa renovación, en la que los Timberwolves le ofrecieron 21 millones a 3 años y “Spree” la rechazó aleando que “tiene una familia que alimentar”. Dijo que no firmaría por ningún equipo que no le ofreciera ese dinero, y desde aquel acontecimiento no ha vuelto al basket profesional.

Otro equipo mítico por contar con “chicos malos” son los Portland “Jail” Blazers. Contaron con Bad Boys míticos como Rasheed Wallace, Damon Stoudemire, Zach Randolph, Ruben Patterson, Bonzi Wells, Shawn Kemp, Darius Miles , y un largo etcétera.

Los Indiana Pacers también contaron con los suyos. Les cayó el “sambenito” por la desgraciada pelea que hubo entre los Pacers y los Pistons. En esa pela estuvieron presentes Ron Artest (el que la empezó), Jermaine O’Neal (que parece que solo fue ese día), Stephen Jackson (que tuvo muchos más conflictos pero parece reformado en los Warriors), Rasheed Wallace (capaz de que le pongan una técnica solo por mirar), o Ben Wallace (siempre entre los malos).

Y por último otro equipo que está de moda pero que antes de la marcha de Iverson también contaban con varios Bad Boys, los Denver Nuggets. Contar en el equipo con Carmelo Anthony aprendiendo de AI y J.R. Smith aprendiendo de los dos era una bomba de relojería. La marcha de Iverson por Billups fue la salvación del equipo. Pero también cuentan con Kenyon Martin, que si bien no comete muchos errores fuera de la cancha, pero es como los Bad Boys de la vieja usanza, jugando duro y teniendo todo tipo de problemas en la pista (incluido llamar hijo de pu** (dama de burdel) a Mark Cuban).

Después están los bocazas como Josh Howard. Decir en plenos Playoffs que consume marihuana y que muchos jugadores también la consumen no queda muy bonito. Y peor aún decir que no siente suyo el himno que le obligan a escuchar 82 veces al año.

En esta hornada de rookies parece que hay un alumno aventajado, Brandon Jennings, que parece querer asemejarse a Stephon Marbury. Que no se preocupen AI y cía, que habrá nuevos Bad Boys cuando ellos no estén.

Estos son solo algunos de los Bad Boys de hoy en día. Míticos y muy buenos.